Detrás de la lámpara

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La semana pasada les conté acerca de Amelia y su lámpara, después de ese post me llegaron muchas preguntas personales y, aunque leyendo mis historias, podrían saber mucho más de mí que por una presentación formal, hoy les cuento quién soy. 

Mi nombre es A. R. Amelia, tengo tres nombres de los que me siento muy orgullosa, aunque en la época escolar era un motivo de burla hacia mí. Hoy son nombres que me gustan mucho, especialmente el que uso para este medio, que no es el mismo que uso en el mundo físico y que prefiero mantener así ante quienes me leen y que aún no me conocen personalmente. 


Hoy y desde hace 18 meses, nueve de embarazo y nueve de vida terrenal, soy mamá. De una manera sorpresiva, que asumí con muchos miedos, pero sobretodo llena de nuevas experiencias que me mostraron una nueva manera de amar.  Me casé hace casi un año y un mes con mi mejor amigo, que no fue mi mejor amigo de toda la vida, pero que sí lo era en el momento en el que empezamos a ser enamorados. El embarazo y rápida convivencia ha venido fortaleciendo este lazo, hoy en día, mucho más fuerte que antes. Vivimos juntos y solos en un país muy lejano, Holanda. Y con muy lejano no solo me refiero al tema de la distancia con mi natal Lima, sino que muy lejano cultural y socialmente, es decir, un mundo sumamente distinto al que me albergó toda mi vida. Un mundo que se reduce a un departamento en la calle H.J Van Heekplein, en la muy poco conocida ciudad de Enschede, región de Twente, límite con Alemania. Días que, especialmente en el frío invierno, se reducen a esperar a que él llegue del trabajo, mientras yo, que aún me considero aprendiz, hago las labores domésticas, mientras soy mamá, bloguera, fotógrafa amateur y a veces también de opinóloga coyuntural por Facebook y Twitter. 

Una nueva vida que me costó bastante asumir, pero los motivos de ello los pueden leer en “Mi historia de amor”. ¿Y por qué Holanda? Porque mi esposo trabaja aquí, cumple sus sueños y se traza nuevas metas defendiendo, por ahora, la camiseta del FC Twente y la de la Selección Peruana de Fútbol. No cumplimos un estereotipo, tampoco conocemos todo Europa ni vivimos en una burbuja, tratamos de tener la mayor cantidad de momentos felices, porque entendemos que no todo en la vida es felicidad, pero tenemos claro también que en esos momentos difíciles, esos momentos de felicidad ayudarán mucho en la memoria. Actualmente, nos encontramos en el constante aprendizaje con nuestra primera hija, es agotador, pero nos sentimos complacidos al ver cada paso del desarrollo de Amelia, especialmente las gracias que aprende, esta semana aprendió a aplaudir mientras le decimos: Bravooo!!!


No es cierto que no tengo tiempo para mí por ser mamá, aunque casi 21 de las 24 horas del día se las dedique a Amelia, tengo 3 horas únicamente para mí, en las que hago algunos de los hobbies que tuve durante toda mi vida, uno de ellos es bailar. Prendo la TV, conecto YouTube y pongo videos de zumba fitness. Cuando llega papá, tienen su momento padre e hija, y yo mi momento a solas. Una hora de baile por día es suficiente para sentirme bien y con mucha más energía para el día. 


Las otras dos horas que me quedan las uso para tomarme un baño prolongado y arreglar mi cabello, el cual me ha venido trayendo problemas desde siempre, porque soy muy ondulada, pero me hice el alisado japonés, que me maltrato el cabello y luego una keratina, que se activa solo si usas calor, o sea, secadora. Me encanta la música, la vida no sería vida sin música y más aún cuando estás lejos de tu país, porque es una forma de conectarte con él, claro, si los ritmos que escuchas te remontan a alguna situación que hayas vivido en tu país. La música peruana también me llena el alma de inmediato, pero tanto que hacen que ciertas lágrimas de nostalgia aparezcan casi a la par. 

Ya saben qué es este blog, por qué y para qué lo hago. Y ahora ya saben quién soy yo, quien no trata de esconderse detrás de la lámpara y se libera con ustedes, de manera un poco, muy poco formal.

Este post va dedicado a mi compañero, por ser un día muy especial en su carrera, un cambio en nuestras vidas, nuevos retos y nuevas metas, que estoy segura podremos cumplir juntos. 

PD. Hasta antes de la creación de este post, nuestro destino no estaba seguro en esta ciudad. Hoy se confirmó nuestra mudanza a Rotterdam. Ya les contaré.
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