Con amor, Andrea

by Amelia

Ya era el quinto ciclo tomando clomífeno, el cuerpo no era el mismo. La ansiedad y la ilusión habían acabado con la parte más racional de entender al Síndrome de ovario poliquístico (SOP). 

Esa pregunta tan horrible y recurrente por el segundo bebé se volvía siempre un nudo en la garganta cada vez más difícil de disimular. La carga de la crítica se había vuelto inmanejable, les hablo de esa carga que sentimos todas las mujeres cuando nos exigen y reclaman nuestra propia maternidad. Hubiera querido detener esa avalancha con el clomífeno (y lo que me quedaba de sentido), pero llegué a más. Las inyecciones hormonales y la tortura de tener que inyectarme todos los días el abdomen me hicieron ver que no solo estaba maltratándome físicamente, sino que mis emociones se iban a pique. 

Tenían que venir las buenas decisiones, esas que solo vienen de escucharnos a nosotras mismas…

Empezar siempre desde ti y no desde cero

Las odiosas comparaciones nos hacen creer que todos los moldes son estándar, que las rutinas y la vida nos deben calzar a todos por igual. Yo había pasado por un fuerte proceso de aceptarme y escucharme para poder quererme. Definitivamente desde cero no iba a empezar, con la experiencia anterior y conociéndome, opté por otro camino. Tomé un camino empírico, el que tal vez no llegaba a Roma, el camino por el que la caperucita nunca pasó y puedo decir que existían más razones para ir al médico y pedirle medicina, pero justamente de la medicina es de lo que quería salir. Tomemos otro camino, caperucita. 

Lo extraño del SOP es que no sabes por dónde agarrarlo, no sabes por dónde empezar y como no sabía por dónde, podía probar. Encontré muy buenas pistas en el trayecto, hasta que empecé a ver cambios, no en mi cuerpo, sino en mis emociones. Volvía la estabilidad y armonía. 

Soy el resultado de los cambios que yo misma busqué

No puedo negar que al inicio es difícil seguir una rutina alimenticia reduciendo las carnes, sin gluten y sin lactosa, pero cuando empiezas a sentirte mejor es incluso un gusto. Tampoco es sencillo organizar tu agenda para tener por lo menos 30 minutos (que parecen mil) de actividad física, pero ver los cambios te motivan a buscar más. Con estos cambios no hablo de mi cuerpo, no hablo de la gordura y de sentirme más cerca al estereotipo, hablo de tus adentros, de lo que consideres alma y corazón, pues ninguno de estos cambios los hice pensando en cómo me veo, sino en cómo me siento. 

Volver a brillar

Una bruma de ansiedad apagó los brillos en mí. Dejé de escucharme y me perdí, pero de no haberme perdido, no me habría encontrado de una forma tan humana. Me siento en una montaña con una vista increíble, disfrutando de todos mis sentidos, tropezando a veces y siempre siendo yo, muy tirando para adelante. 

Amelia y su lámpara siempre ha sido esa idea, ese sueño haciéndose realidad, ese proyecto que solo busca hacernos sentir mejor. Siempre será abrir las puertas de mi corazón. Y aquí estamos, como en las primaveras, floreciendo.

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2 comments

Betsy 19 abril, 2021 - 6:26 am

Motivas a muchas mujeres!

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Magaly 19 abril, 2021 - 8:46 pm

Sigue floreciendo amiga! Para adelante! Volver a brillar es lo mejor que podemos hacer y tal como te conozco, que aesar de todas las cosas que tienes, eres una persona sencilla y eso siempre me gustó de ti. 😍

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