Mamá a los 21

by Amelia

¿Dos líneas? Positivo. El mundo se me vino encima. Mis estudios, mi futuro y mi vida vieron el cambio repentino de un resultado que no esperaba tan pronto. Ser mamá a los 21 significó más que llevar la barriga debajo de una polera ancha. Significó más que miradas incómodas y comentarios duros. Fue, aún con todo lo malo, más que sentir que defraudaste, significó crecer y nacer con ella para seguir creciendo y aprendiendo. 

Bastante lejos de mi zona de confort, me tocó afrontar la única realidad de la que tenía certeza: un bebé venía en camino y tenía nueve meses para tenerlo (y tenerme) todo listo. Siempre esperando el futuro, pero con un día a día de malestar completo, no solo del cuerpo, sino del alma. 

No estuve sola, desde ese positivo no estuve sola nunca más. Se quedaron a mi lado quienes debían quedarse, especialmente él, el que a los 19 años jamás dudó de que lo lograríamos. Muchos de los que se fueron lo hicieron aún quedándose en la sangre y entiéndanlo, aunque uno no elige a su familia, uno elige a quien abrirle su corazón de verdad. 

«Nunca vas a estar sola, voy a ayudarte siempre. Vas a ser profesional y cumplirás todos tus sueños«.

Mamá Roxana

A ella se lo debo absolutamente todo. Fue la primera lección que aprendí y sentí en carne propia; uno por los hijos lo logra, así parezca imposible. Tranquila mamita, lo estamos logrando mientras disfrutamos la vista y el camino. Tú sabes de qué hablo. 

Mamá joven con “suerte”

Hoy, en mi sexto día de la madre, recuerdo las dificultades por las que pasé cuando me enteré de que sería mamá, pero pienso más en quienes no tuvieron el apoyo que tuve yo (durante toda mi vida), la estabilidad y el amor. No imagino lo difícil que hubiera sido este gran cambio en mi vida estando realmente sola y sin ninguna otra salida. Pienso también en las muchas chicas que, al tomar un camino distinto, llegan incluso al peor destino. Y siguen ahí, siguen solas y olvidadas. 

Tuve suerte, no encuentro otra palabra. Utilicé las únicas herramientas que me había dado la vida hasta el momento para criar a un bebé. Me viene resultando eso de aprender en el camino y dejarme guiar por el corazón y ya tengo claro la herencia que le dejaré a mi hija, la misma que me dejará mi mamá, la que a su vez le dejó su mamá: educación y valores. 

«Mi amor, te estoy dejando mi granito de arena en el mundo, siempre lo encontrarás dentro de tu corazón«.

Niara Amelia es la carrera completa, maestría y doctorado. Todo lo que aprendí gracias a ella es lo que me ha ido construyendo como persona y me ha forjado las bases de una manera contundente. Sé que criarla de la manera en la que lo hacemos va a darme la confianza de un futuro. Sé que la educación que recibe en casa tiene sus bases en el ejemplo de dos personas con convicciones y con sensibilidad. Personas que siguen teniendo sueños e ideales y que trabajan para alcanzarlos. Lo que ella elija, lo elegirá bien, pues sobre buenos cimientos las construcciones son fuertes y ella será de esas.  

A todas las mamás jóvenes 

Quiero mostrarte, con mi camino, que no tenemos que mirar reloj ajeno para disfrutar el recorrido de nuestra vida. Nadie puede decirte lo que será de tu vida, no interiorices nunca los miedos de otros, explota ese volcán de confeti que tienes en tu interior, ponle color a tu corazón y llénate de fuerza porque la necesitarás siempre. A tu lado estarán los que deban estar. Todos los recorridos son distintos, pero que nunca se te olvide disfrutarlo, retírale el flequillo de la frente y dale un beso, la vida es un instante. 

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1 comment

Emi 10 mayo, 2021 - 3:43 am

Me encanta esta reflexión: “ no tenemos que mirar reloj ajeno para disfrutar el recorrido de nuestra vida”. Pienso lo mismo!!

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